martes, 21 de agosto de 2012

Aerofobia

Trastornos de Ansiedad > A E R O F O B I A AEROFOBIA: El Miedo a Volar "No es que tenga miedo a volar, pero no lo necesito si hay otros medios de transporte más bonitos y entretenidos, además estoy muy ocupado como para salir de viaje en este momento¡¡” Le suena esta frase?? El temor de emprender un viaje en avión es muy común y muchas personas refieren inquietud con relación a volar, solo que la mayoría de las personas no lo aceptan y tratan de mostrar seguridad y tranquilidad ante los demás (porque ¡?..No lo sé¡..jaja). Mucho tiene que ver con el pensamiento “mágico” y nuestra ignorancia de cómo un objeto tan grande, tan pesado y con tantas personas puede elevarse del piso, créame no es magia¡ Es así como encontramos distintos grados de presentar la ansiedad: Aquellos a los que dicha perspectiva les produce una ligera inquietud, que normalmente se disipa luego del despegue (diversas encuestas encontraron que sólo un 5% de quienes vuelan lo hacen sin ningún tipo de temor o inquietud). En otros la preocupación es mayor y suelen ayudarse con factores externos, tales como la presencia de un acompañante o en muchos casos el consumo de medicamentos ansiolíticos antes de salir para el aeropuerto, con eventual refuerzo antes de embarcar. Por último, están aquellos que presentan un temor de tal intensidad que anula por completo la posibilidad de un viaje de este tipo. Las limitaciones y dificultades que genera este trastorno pueden afectar diferentes áreas en la vida de una persona. Muchas veces, el viaje en avión aparece como una necesidad, ya sea por obligación laboral, o por demandas de la dinámica familiar. Hay un grupo de personas en las que la fobia a volar está presente, pero al no presentar habitualmente la necesidad de viajar por dicha vía, podemos decir que el problema no genera deterioro en su calidad de vida. ¿Quiénes padecen este problema? ¿Por qué ocurre? Los caminos para llegar al temor a volar son diversos: Una persona con una vida normal sin otros problemas en su vida anímica o social, sólo presenta un miedo desproporcionado a volar. La sola idea puede generarle un estado de ansiedad con síntomas como palpitaciones, inquietud, desesperación, etc. En estos casos el diagnóstico suele ser el de Fobia Simple o Específica. El origen puede estar relacionado con haber vivido alguna situación de peligro real durante un vuelo o bien haberse sentido fuertemente impresionado por la noticia o el relato directo de otra persona. También puede ocurrir en quien ha sido testigo de un accidente o situación de peligro sufrida por una aeronave. (911 por ejemplo) Otro caso frecuente es el de aquellos que sufren de Claustrofobia o temor a los espacios cerrados. Estas personas sienten gran desesperación al encontrarse en recintos cerrados: ascensores, salas pequeñas, aviones. Personas que padecen de Trastorno de Pánico con Agorafobia, que es un trastorno en el cual la persona teme la posibilidad de padecer una crisis de pánico dentro del avión durante el vuelo y lo que les resulta intolerable es la idea de que no podrá bajar de inmediato para obtener alivio o ayuda. Por último encontramos a aquellos que sufren de Trastorno de Ansiedad Generalizada. En este trastorno las personas se preocupan en forma desmedida, siempre piensan que lo peor está por ocurrir en cualquier momento. Hay un pensar constante en la probabilidad de que ocurran eventos negativos y resultará fácil de entender consecuentemente el temor a volar. ¿Es posible superarlo? La respuesta es sí ¡( si yo pude usted puede¡¡) y la principal tarea del clínico es identificar la causa del temor a volar porque de esto dependerá el tratamiento definitivo. Todos estos casos suelen responder muy bien a los tratamientos correctos y específicos, el mayor obstáculo suele ser que la persona que lo padece minimice el temor y no confíe en esta posibilidad, no acudiendo a tratamiento, resultándoles inalcanzable la posibilidad de viajar con tranquilidad, "como todo el mundo" y prefieren quedarse como diría un poeta mexicano “volar sin miedo, no es volar ¡ ”. POR DR. CLAUDIO PLÁ ALÉM, EL FEBRERO 16, 2012 Un pasajero cada 4 es todavía víctima de estrés y de angustias importantes sólo con la idea de tomar un avión. Y esto se da tanto antes de salir como durante el viaje. El origen del miedo al avión suele estar vinculado a la ignorancia que tenemos acerca de los instrumentos y su confiabilidad lo mismo que de la tripulación y sus habilidades. Uno le tiene miedo a aquello que no conoce o, en este caso en especial, a aquello que no comprendemos. El avión sigue siendo por mucho el medio de transporte más seguro. Cada día, 5 millones de pasajeros toman un avión. Cada año, no hay más que algunas decenas de accidentes, y no todos dramáticos. Vivir con aerofobia La aeronáutica es un sector en el cual la seguridad jamás es dejada de lado en favor de las consideraciones económicas. Cada avión es controlado regularmente por las compañías y las autoridades internacionales que emiten las autorizaciones para su uso. En cuanto a las condiciones de vuelo, ellas también están respaldadas por las mejores garantías. La elección de la ruta está determinada por los factores climáticos (se intenta tener el viento a favor y evitar las zonas de fuertes turbulencias) y el tráfico (lo menos atestado posible). Los pilotos : En cuanto al personal de navegación, está bien capacitado y es controlado varias veces al año. Ellos siguen regularmente un entrenamiento en un simulador en el transcurso de los cuales son confrontados a todo tipo de situaciones de emergencia y catástrofes posibles e imaginables. En regla general, no pueden volar más de un centenar de horas pos mes ni pueden comandar un avión más de 8 horas seguidas. La tripulación: Generalmente son entrenados para actuar rápidamente a cada pequeño problema que pueda surgir en el transcurso del vuelo. Si tu eres de los que se sienten más a gusto con los pies sobre la tierra que en el aire, intenta estos pequeños trucos: La víspera de la partida: Intenta pasar una buena noche, evita las sustancias que puedan excitarte(alcohol, café , tabaco …), come liviano, vístete con ropas amplias, evita el cine catástrofe. El día de la partida: Prevé de llegar temprano al aeropuerto para no estresarte. Si es posible, reserva un asiento en la parte delantera del avión, al nivel de las alas, ya que es el lugar en donde menos sentirás la turbulencia. Quizás tu médico pueda recetarte un medicamento ansiolítico para relajarte. Visita las tiendas, comprar es un placer que reduce el estrés. Cuando entre al avión: Puedes prevenir al personal de abordo de tus angustias, esto te permitirá descargarte un poco. Para distraerte, puedes escuchar música, leer, conversar con tu vecino, jugar con alguna consola portátil, concentrarte en las palabras cruzadas, hacer un sudoku o todo aquello que te permita cambiar tus pensamientos. Ahora, en tu próximo viaje pon en práctica estos consejos y sin duda notarás la diferencia. Si necesitas más información, nosotros podemos ayudarte. Publicado en http://voyagesbergeron.blogspot.com/ Fuente “Aerofobia”.- CentroIMA BAs Arg, SASIEM Mty, Mex y Kids Health Dr. José Aarón Puente Moreno. Lea información de profesionales. www.psiquiatriaintegral.com.mx

miércoles, 7 de septiembre de 2011

TDA EN ADULTOS

¿Usted actualmente sufre del TDA en adultos? Inquietarse, interrumpir conversaciones, perder cosas, y perder el hilo de lo que estaba pensando, son cosas que a la mayoría de las personas les sucede de vez en cuando. Sin embargo, un historial extenso o persistente de comportamiento inquieto, impulsivo o hiperactivo puede ser una señal del TDA en Adultos. Esta afirmación se refuerza si estos comportamientos han persistido desde la niñez y han le han causado problemas en el trabajo, en la casa o en situaciones de carácter social. Investigaciones recientes sugieren que el TDAH en Adultos es sub-diagnosticado y sub tratado. Muchos adultos sufren innecesariamente y luchan todas sus vidas sin el apoyo y la atención que necesitan. Se estima que el TDAH afecta alrededor de 4% a 5% de la población, o a más de 9 millones de adultos. Tan sólo una pequeña fracción de dichos adultos encuentra ayuda profesional. Sin guía, muchos se auto medican con cafeína, nicotina, e inclusive con sustancias ilícitas tales como la cocaína o la metanfetamina, tan sólo para controlar sus síntomas y lograr un estado de normalidad. Si usted experimenta cualquiera de estos comportamientos, usted puede ser una de las millones de personas que padecen de Trastorno por Déficit de Atención o TDA. Hágase las siguientes preguntas: ¿Tiene problemas para concentrarse o enfocar su atención en una sola cosa? ¿Con frecuencia comienza varios proyectos al mismo tiempo, pero rara vez los termina? ¿Le resulta difícil mantenerse organizado? ¿Posterga proyectos que requieren mucha atención o concentración continua? ¿Le resulta difícil recordar citas u obligaciones? ¿Le resulta difícil quedarse sentado en reuniones y en otras actividades? ¿Es usted intranquilo o inquieto? ¿Con frecuencia extravía o desubica cosas? Si su respuesta fue “si” a todas o a la mayoría de estas preguntas, por favor contáctenos a fin de ayudarle con un plan que mejorará su vida. Nosotros le explicaremos todas sus opciones, nuestro enfoque de tratamiento y cómo programar una cita de evaluación completa a fin de poder determinar si usted padece o no del TDA/TDAH. ¿Le preocupa que su hijo pueda padecer de TDA/TDAH? Si su hijo está experimentando problemas en la escuela, en casa o en eventos sociales, a usted le puede preocupar la posibilidad de que padezca del TDAH. Si esta enfermedad no se trata, puede tener un impacto negativo significativo en el futuro de su hijo, afectando su desempeño escolar, sus relaciones sociales, su salud y su autoestima. La buena noticia es que gracias a los recientes avances en el tratamiento y soporte del TDAH, ahora usted puede hacer algo al respecto. En los Centros del TDAH para la Salud y el Bienestar, nos enfocamos únicamente en tratar y ayudar a aquellos que padecen del TDAH, a fin de que puedan alcanzar su máximo potencial. El tratamiento exitoso no se trata de cambiar a su hijo; se trata de darle el mejor apoyo, la guía y las herramientas que necesita para alcanzar el éxito. Utilizando nuestro enfoque nuevo e integrador, reunimos a varios especialistas en el tratamiento del TDAH: médicos, psicólogos, asesores, y personal de servicios de apoyo que trabajan con usted y con su familia como parte de una solución integral para lograr resultados exitosos. Aún cuando la mayoría de las personas saben del TDA o del TDAH, a veces éstas pueden causar temor innecesario o incomprensión. En los Centros del TDAH para la Salud y el Bienestar, nuestro objetivo es ayudar a educar e informar a las familias acerca del TDA/TDAH, además de proveerles con estrategias para el tratamiento exitoso de dichas condiciones. ¿Qué es TDA/TDAH? Las siglas TDAH significan Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad. La mayoría de los niños que padecen del TDAH muestran señales de hiperactividad e inatención, mientras que otros sólo muestran señales de problemas de atención. A los inatentos a veces se les refiere como niños que padecen del Trastorno por Déficit de Atención (TDA). Sin embargo, el TDA es un tipo del TDAH. ¿Cuáles son los síntomas del TDAH? El indicador primario del TDAH incluye inatención y/o hiperactividad impulsiva que no concuerda con la edad del niño. No obstante, es importante tomar en cuenta que para obtener un diagnóstico exacto, es esencial que se realice un historial médico minucioso y exhaustivo que incluya exámenes neurosicológicos en conjunto con una evaluación médica. Los exámenes neurosicológicos ayudan a evaluar objetivamente tanto el nivel de atención, como otros aspectos del aprendizaje tales como la memoria, la lectura y las habilidades de lenguaje auditivo. Curiosamente, los padres de niños que padecen del TDAH, con frecuencia se percatan de la presencia de tendencias que apuntan en dirección de la hiperactividad e impulsividad, incluso a edades tempranas. Es común que los niños hiperactivos menores de 7 años que padecen del TDAH, muestren señales de un comportamiento hiperactivo consistente. Las madres de niños que padecen del TDAH a veces incluso recuerdan que su bebe era inusualmente activo en el vientre, mientras que muchos padres con frecuencia describen a sus hijos como quisquillosos y difíciles de controlar cuando eran bebes. Tipos del TDAH Según el Manual Diagnóstico y Estadístico de Desórdenes Mentales (DSM-IV-TR), actualmente existen tres tipos diferentes de Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad: Tipo predominantemente inatento: Comúnmente llamado Trastorno por Déficit de Atención o TDA, este subtipo involucra falta de atención y concentración, así como también un comportamiento de distracción. Los niños que padecen de este subtipo no son excesivamente activos y tampoco interrumpen las clases; más bien ellos típicamente no completan sus tareas, se distraen con facilidad, cometen errores imprudentes y evitan actividades que requieren de trabajo mental continuo y de mucha concentración. Y como no interrumpen, es más probable que dichos síntomas se pasen por alto. A estos niños con frecuencia se les malinterpreta como perezosos, desmotivados e irresponsables. Ellos representan aproximadamente el 30% de todos los individuos que padecen del TDAH. Tipo predominantemente hiperactivo-impulsivo: Los niños son hiperactivos e impulsivos pero usualmente no tienen problemas en prestar atención. Ellos representan aproximadamente el 10% al 20% de los individuos que padecen del TDAH. Tipo Combinado: Es el tipo más común e incluye todo los síntomas del TDAH, tales como inatención, distracción, hiperactividad e impulsividad. Ellos representan aproximadamente de 50% al 60% de los individuos que padecen del TDAH. Mitos y Hechos acerca del TDA/TDAH Existen muchos conceptos erróneos con respecto al Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad las cuales son importantes tomar en consideración. Mito: “El TDA es sobre diagnósticado” Hecho: Según estudios recientes, el TDA/TDAH en realidad es sub diagnosticado. En un artículo publicado en el Journal od the American Academy of Child & Adolescent Psychiatry (Revista de la Academia Americana de siquiatría Infantil y Adolescente), el Dr. Richard D. Todd, Ph.D., M.D., reportó los resultados iniciales de estudios en una población de gemelos que sugieren que “el TDAH es sub diagnósticado, tiene mecanismos complejos de morbilidad asociada y es genéticamente homogéneo”. Mito: “La mala crianza de los hijos es la causa del TDAH.” Realidad: El TDAH no es causado por la mala crianza de los hijos. No obstante, las investigaciones han demostrado en repetidas ocasiones que el TDAH es hereditario, lo cuál puede ser la causa de este concepto erróneo. Recientemente, datos publicados en el Pedriatic Annals (Anales de Pediatría) indican que el hijo de un adulto que padece del TDAH tiene aproximadamente 25% de probabilidad de padecer del TDAH. También existen indicios de que el TDAH que persiste en la adultez es altamente más genético que cuando éste se atenúa en la niñez. Un conjunto de estudios han concluido que la herencia es la causa de la mayoría de los comportamientos con características del TDAH presentados en los niños. Mito: “El TDAH afecta a los hombres más que a las mujeres.” Hecho: En los niños, la proporción es de 4 a 1, ya que las niñas con generalmente son sub diagnósticadas. En adultos, casi la misma cantidad de mujeres y hombres buscan ayuda médica para el TDAH. En los niños, las mujeres pueden presentar síntomas del TDAH en maneras menos obvias tales como hablar rápida o excesivamente. Mito: “El se concentra en juegos de videos por horas. El no puede tener TDAH.” Hecho: A veces las personas que padecen del TDAH tienen la tendencia de enfocarse excesivamente. Es decir, se enfocan en una sola cosa e ignoran todo lo demás que está a su alrededor. Esto le puede parecer contradictorio a muchos padres y a aquellos que conocen a alguien que padece del TDAH. Mito: “El TDAH no es una condición médica.” Hecho: El TDAH es una condición médica vinculada a diferencias químicas en el cerebro. Es oficialmente reconocida por los principales expertos médicos e instituciones tales como el U.S. Surgeon General, el American Psychiatric Association (la Asociación Siquiátrica Americana), entre otros. Tiene un hijo que está luchando contra TDA/TDAH? Como padre de un hijo que padece del TDA/TDAH, usted probablemente esta familiarizado con lo difícil que es atender las necesidades de su hijo. Nuestro deseo de darle a nuestros hijos lo mejor es natural; es el resultado de nuestra disposición de proteger y de velar por nuestros seres queridos. Sin embargo, es por esta misma razón que nuestra lucha contra el Trastorno por Déficit de Atención puede ser tan frustrante. Resulta difícil saber que hacer, cómo hacerlo o incluso por donde empezar. El hecho es que resulta muy fácil sentirse abrumado a causa del TDA/TDAH. No sólo es una enfermedad seria que abarca distintas dimensiones, sino que sólo el hecho de ser diagnosticado puede ser el primer paso de una larga lista de requisitos para lograr un tratamiento exitoso. Su tiempo y su energía se van a agotando a causa de las citas médicas, las citas de terapia, las reuniones con maestros y consejeros, el estrés dentro de la familia, etc. A pesar de la oleada de actividades y responsabilidades, resulta muy fácil sentirse solo. Conversando con los padres, nos hemos percatado de que tanto los niños como las familias no están recibiendo el apoyo que necesitan. Si su hijo actualmente está siendo tratado por el Trastorno por Déficit de Atención, hágase las siguientes preguntas: ¿Siente usted que su hijo está recibiendo el mejor tratamiento? ¿Está obteniendo los resultados que deseaba? ¿Siente que tanto usted como su familia están recibiendo la atención y el apoyo que se merecen? Revise su sintomatología, recuerde que no solo los niños padecen de TDA, así mismo se requiere una evaluación completa tanto médica como psicologica para determinar un diagnostico, en el Concenso Latinoamericano de TDA se determino que el medico tratante de este tipo de trastorno, es exactamente el que tenga las bases para manejarlo, aunque casí siempre el trabajo debe ser "MULTI DISCIPLINARIO E INTEGRAL". (información extraída de los centros de manejo de TDA con liga agregada)

jueves, 17 de junio de 2010

Menopausia y Depresión

Menopausia y Depresión

Es así como existen numerosos estudios en relación a este tema, situación que toda mujer quisiera no vivir pero que como ley de la vida y un proceso fisiológico normal tiene que pasar, aqui les dejo un artículo, la fuente al final como siempre, saludos.
Para cualquier duda, estamos a sus ordenes en el mail.- doctorpuente@yahoo.com , o revisar el contacto.
Menopausia y depresión

FUENTE: PSIQUIATRIA PÚBLICA. 1998;10(4)

J. Sempere Pérez, C. Mouriño Sánchez, M. González Hidalgo

MIR Psiquiatría. Instituto Psiquiátrico José Germain. Leganés. Madrid
[otros artículos] [1/5/2001]
Resumen

La función menstrual ha sido fuente de numerosas interpretaciones, mitos y temores a lo largo de la historia. Durante un largo período de tiempo la menopausia fue interpretada como la acumulación de productos peligrosos para la salud, determinantes de cambios de humor o, incluso, de la locura. En este contexto, la mujer menopáusica era considerada como un ser disminuido, que pasaba a una situación socialmente irrelevante cuando cumplía con su misión de perpetuar la especie. Todavía hoy en día perdura esta visión peyorativa cuando se hace un juicio negativo de una mujer, diciendo que “está menopáusica”. La cultura occidental fomenta el mito de que la mujer menopáusica sufre cambios en su personalidad, con tendencia a padecer depresión y disminución de su interés sexual; lo cual, a su vez, refuerza la consideración negativa que la propia mujer tiene de su proceso de menopausia. Aunque se ha constatado que durante el período postmenopáusico el interés y actividad sexual tiende a declinar como consecuencia de los efectos de la disminución de estrógenos, como la sequedad vaginal y el aumento de infecciones vaginales, también se ha constatado que en numerosos casos no sólo no se da una disminución de la líbido, sino que, incluso, puede experimentar una intensificación al sentirse la mujer libre del temor al embarazo no deseado y de las atenciones a los niños pequeños. En muchas ocasiones, la menopausia puede, probablemente, convertirse en el centro de proyección de todas las causas de los conflictos que se presentan concomitantemente a nivel físico, emocional, laboral y familiar,cuando, por lo general, habrían de atribuirse estos síntomas psíquicos asociados al proceso menopáusico a la combinación de los cambios físicos, las influencias culturales y las expectativas y percepciones individuales delproceso. Los trastornos afectivos han sido, probablemente, los que con mayor frecuencia se han asociado a la menopausia. Incluso Kraepelin se refirió a ella al escribir acerca de la melancolía involutiva en relación con la menopausia. Sin embargo, los estudios más recientes vienen a desmitificar esta conexión, ya que no hallan evidencias significativas que permitan establecer la existencia de un trastorno depresivo asociado específicamente a dicho período, ni la mayor prevalencia de mujeres depresivas entre las menopáusicas, señalándose la excepción en aquellas mujeres con trastornos afectivos previos de curso cíclico o asociados a acontecimientos relacionados con la reproducción (mujeres que han padecido previamente síndrome premenstrual, depresión postparto y/o depresión en los años previos a la menopausia). Por el contrario, sí se aprecia un aumento en la incidencia de depresión en los años previos al cese total de la menstruación, por lo que se ha sugerido que es el desequilibrio hormonal que sucede en esta etapa lo que causa los síntomas psicológicos (fatiga, irritabilidad, problemas de sueño, variaciones bruscas del humor…), por el mismo mecanismo que actuaría en el síndrome premenstrual. Experimentar un largo período perimenopáusico (de, al menos, 27 meses) se ha asociado con un riesgo aumentado de depresión. Este aumento de prevalencia de depresión en estos períodos alargados de perimenopausia parece ser transitorio. Cuando la depresión se desencadena en la menopausia, los motivos precipitantes y la mayor o menor severidad de sus síntomas no parecen apartarse de los patrones que caracterizan las otras formas de depresión. No tiene, pues, peculiaridad clínica alguna que la distinga de la de otras etapas de la vida. De hecho, la depresión durante la menopausia no está específicamente asociada con los cambios hormonales de la menopausia fisiológica, sino con otros factores: menopausia quirúrgica, depresión previa (la variable más predictiva), estado de salud, problemas menstruales, estrés social o familiar y actitudes negativas hacia la menopausia. De entre ellos, ha sido la menopausia quirúrgica la que se ha relacionado con mayor índice de depresión. No está claro si sólo se debe al déficit brusco hormonal, a la situación psicosocial o a la enfermedad que provocó la intervención. Algunos estudios han demostrado que las tensiones familiares y sociales, así como el pensamiento negativo asociado, parecen más implicados en la etiología de los trastornos depresivos concomitantes a la menopausia que el cambio biológico-hormonal. Mucho se ha escrito acerca del síndrome del “nido vacío” y del “ama de casa”, sugiriéndose una tasa más elevada de depresión entre las amas de casa que han estado exclusivamente dedicadas al cuidado de los hijos y que sienten la pérdida del papel maternal coincidiendo con la edad de la menopausia, en la que los hijos se independizan. Sin embargo, las estadísticas no han podido ratificar lo que, probablemente, es otro mito erróneo. Diversos estudios demuestran que las diferencias de género en la depresión no sólo no aumentan, sino que disminuyen en este rango de edad. Los acercamientos terapéuticos a la depresión en la menopausia vienen a confirmar lo anteriormente enunciado, y se añaden a la controversia sobre si la menopausia debe ser medicalizada o tratada como un acontecimiento normal en la vida. La terapia sustitutiva estrogénica parece tener propiedades antidepresivas, según estudios de diversos autores, y se ha confirmado como efectiva en la mejoría del estado de ánimo durante la perimenopausia y después de la menopausia quirúrgica. Asimismo, se ha sugerido la utilización de hormonoterapia estrogénica en la menopausia acompañada de síntomas vasomotores. Los progestágenos y andrógenos también han sido utilizados, si bien no ha sido suficientemente documentado su resultado. En cualquier caso, en las depresiones clínicamente severas se ha de utilizar medicación antidepresiva unida o no a hormonoterapia. Por la bibliografía consultada, parece que son necesarios nuevos estudios que confirmen la efectividad de la terapia hormonal en la depresión que cursa después de la menopausia, puesto que, por el momento, ésta no ha sido científicamente comprobada. Quizás lo más llamativo sea la escasa atención que ha recibido el papel de los tratamientos no farmacológicos, a pesar de que en la mayoría de los casos el tratamiento psicológico y el abordaje educativo se han confirmado como más apropiados que la hormonoterapia. Sirva como ejemplo que se han publicado estudios sobre cómo el ejercicio, en especial el de tipo aerobico, mejora significativamente el estado de ánimo en un elevado porcentaje de mujeres menopáusicas, independientemente del estadio del proceso. Desde diversos sectores se apunta la imperiosa necesidad de educar a las mujeres y a los sanitarios que las atienden acerca del proceso de la menopausia, de forma que encaren de forma más positiva los síntomas que aparecen en la perimenopausia y prevenir así la aparición de sintomatología depresiva reactiva a las múltiples variantes que se relacionan con este proceso.

Fuente.- http://www.psiquiatria.com

jueves, 13 de mayo de 2010

Cuidar al que cuida¡

Siempre nos olvidamos de los que están enfermos de forma crónica, quizá por tristeza, impotencia o la dificultad de enfrentarnos a la imagen de nuestra propia enfermedad, al contrario de “quien cuida” a estos enfermos, jamás los olvidamos, ya que cuando no los cuidan el “problema” se nos viene encima y siempre pensamos egoístamente que lo que hace el que “cuida” lo hace por deber o porque “así le toco”, sin acordarnos que esa persona que le toco ser “el cuidador” es la que más sufre y la que más batalla, tanto en lo físico, como en lo personal y aún más en lo emocional. Aún así y por nuestra comodidad creemos que debe ser “el fuerte”, nos olvidamos siempre que por dentro esta persona se está “enfermando”.
Es así que siempre debemos tener en cuenta que hay que estar al pendiente de los cuidadores ya que es bien sabido que son simplemente por probabilidad laboral gente que puede desarrollar alteraciones afectivas, como depresión y ansiedad, aún más la ira contra uno mismo en ocasiones despierta ideas de mejor morir.
Aquí les dejo el artículo de esta semana y al final la fuente como siempre. Feliz inicio de semana.
1. CUIDAR AL QUE CUIDA. SINDROME DEL CUIDADOR
EL CUIDADOR PRINCIPAL
Generalmente, los cuidados que precisa un enfermo crónico, que suele ser también una anciano/a, los da una mujer, cuya edad está comprendida entre los 45 y 60 años y a la que le unen con dicho paciente lazos familiares. Esta mujer, considerada como cuidador principal:
• Contrae un gran carga física y psíquica
• Se responsabiliza de la vida del enfermo: medicación, higiene, cuidados, alimentación, etc.
• Va perdiendo paulatinamente su independencia, porque el enfermo cada vez le absorbe más.
• Se desatiende a sí misma: no toma el tiempo libre necesario para su ocio, abandona sus aficiones, no sale con sus amistades, etc. y acaba paralizando, durante largos años, su proyecto vital.
PROBLEMAS Y SOLUCIONES
Los aspectos arriba citados pueden causar importantes trastornos psicológicos en el cuidador principal, que se detectan cuando alguno de los síntomas se agudizan:
• Agresividad constante contra los demás, porque siguen su vida, porque son capaces de ser felices a pesar del problema que hay en casa
• Gran tensión contra los cuidadores auxiliares porque "todo lo hacen mal", no saben mover al enfermo, no le han dado a la hora correcta la medicación, etc.
• Aislamiento progresivo y tendencia a encerrarse en uno mismo. Cuando los cuidadores auxiliares, familiares o amigos observan en el cuidador principal los problemas o reacciones desmesuradas citadas, deben actuar.
• Depresión, cansancio, ansiedad. Toda esta situación: Obliga al cuidador principal a tomar mayor tiempo de ocio, cubriendo esas horas con ayuda de la familia o la de una asistenta domiciliaria.
• Pero en gran parte de los casos, el cuidador principal, además de salir y ponerse en contacto con otras personas que están en su misma situación, requiere asistencia médica para aliviar su depresión y angustia. Los cuidadores auxiliares, familiares y amigos deben procurar que el cuidador principal acuda a la consulta del médico para tratar de su estado físico y psíquico..
CONSEJOS AL CUIDADOR
• Siempre va a ser muy útil:
• Adquirir INFORMACION sobre los cuidados a impartir al paciente, para ello siempre puede consultar con su médico y/o su enfermera.
• La familia debe PLANIFICAR el futuro del enfermo y el de la propia familia.
• PREOCUPARSE DE UNO MISMO
QUE HACER CON LOS PROPIOS SENTIMIENTOS
Contar con ellos. Aprender a manejarlos, que sean nuestra propia riqueza no nuestros perturbadores implacables y desesperantes. El cuidador principal a menudo está abrumado y de poco le valen los consejos de otros familiares. Las reacciones emocionales, los sentimientos en los que puede caer como consecuencia de convivir, atender y querer a su familiar enfermo, son variados. Aunque cada persona cada enfermo y cada familia son diferentes, se exponen a continuación algunas de las perturbaciones del carácter que pueden afectar al cuidador principal.
TRISTEZA
A pesar de lo doloroso de la situación, el cuidador no debe abandonarse a la tristeza. La melancolía le empañará la vida y no le permitirá disfrutar de otros momentos felices. La tristeza es lógica, pero no puede vivirse como un sentimiento único o prioritario.
PREOCUPACION
Constantemente le abruma el futuro. El cuidador debe procurar serenarse. Lo que sea será y por pensarlo y darle vueltas, no va a tener mejor solución. Es inevitable que se encuentre preocupado, pero hay que vivir el presente, sin dejarse enmarañar por un futuro incierto, no hay que dejar de vivir el presente por pensar en el futuro.

SOLEDAD
Es vital no sentirse solo. Debe buscar amigos y compañía allí donde pueda: vecinos, centros recreativos, asociaciones, etc.
IRRITABILIDAD
Porque está cansado de hacerse cargo del enfermo, porque nadie le ayuda o así lo siente, porque está sacrificando sus aficiones, porque los días pasan con pena y sin alegrías
CULPABILIDAD
Culpabilidad por los propios errores o inadecuaciones en la tarea. Debe asumirlos como inevitables y tratar de mejorar, dentro de lo que cada uno puede dar.
DEPRESION
Cuando la tristeza, la preocupación, la soledad y la desesperanza se viven sin otra alternativa se enferma de depresión.
Es decir, cuando estos sentimientos que causan infelicidad no se mitigan, o se equilibran con otras vivencias positivas: amor, cariño, ilusiones, etc., causan depresión en el cuidador. Este debe autoanalizarse para valorar el grado de depresión que padece. En el caso de depresiones leves su estado de ánimo mejorará tomándose unas vacaciones, un tiempo alejado del enfermo, realizando alguna actividad gratificante, descansando lo suficiente, etc. En otras personas la depresión es más grave, la depresión severa no se cura por sí misma, por lo que deben acudir, sin falta, a un profesional bien de la medicina que le administrará medicamentos o a un psicoterapeuta que le tratará mediante psicoterapia o le pondrá en contacto con grupos de apoyo y/o personas que están en su misma situación.
LAS SIETE ACTITUDES POSITIVAS DEL CUIDADOR
1. Descanse cada día lo suficiente. Si Ud. enferma las cosas se pondrán peor.
2. Evite el alcohol para animarse
3. Haga todo lo que pueda para conservar su propia salud. Vaya al médico periódicamente, consúltele lo que le duele, lo que siente, etc. y explíquele su situación personal. Muchas veces el cuidador debe medicarse por prescripción médica, para evitar el insomnio, la angustia o la depresión. También es frecuente la aparición de lesiones musculares, dolores de espalda, cervicales, etc., por el esfuerzo de mover al enfermo, para levantarle, ducharle, etc., que deben de ponerse en conocimiento del médico.
4. No se aísle. A pesar de todo, continúe quedando con los buenos amigos que le quedan, acuda a reuniones sociales. El cuidador necesita tener amigos y también nuevos amigos relacionados con la situación que Vd. está viviendo.
5. Procure mantener alguna de las actividades que siempre le han divertido: ir al cine, pasear, tocar el piano, pintar, hacer punto, hacer crucigramas.
6. La risa, el amor y la alegría son fundamentales para su bienestar y para su vida con el enfermo. Si tiene la suerte de sentirse bien "en medio del temporal", no se avergüence de ello. Procure buscar personas, cosas, situaciones y actividades que le satisfagan. Una persona serena irradia armonía, y si además se ríe, relajará el ambiente. El enfermo vivirá mejor con su alegría.
7. Procúrese un tiempo semanal para Vd. Busque a un familiar, asistente etc., que cuide del enfermo unas horas a la semana para que Vd. pueda salir y relajarse. Y no olvide tomarse unas vacaciones, al menos anualmente, después de haber descansado verá las cosas con mayor serenidad.
Fuente.- www.psiquiatríaintegral.com.mx
http://andarrat.free.fr/cap1.htm
Dr. José Aarón Puente Moreno
Psiquiatra-Psicoterapeuta
Certificado por el Consejo Mexicano de Psiquiatría

sábado, 13 de marzo de 2010

ACV..??

Accidente Vascular Cerebral y sintomas Psiquiátricos

Este es un breve de un articulo de investigación que se realizo en el 2002, no estoy seguro de que exista un seguimiento ahora. Es importante ya que como sabemos ahora con mas frecuencia suceden los ACV´s, debido a nuestros estilos de vida, y así mismo recalcar la importancia de la prevención y del manejo integral.

Al final la fuente y saludos.

Introducción

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define accidente vascular cerebral (AVC) como la aparición rápida de signos clínicos de una alteración focal, a veces global del funcionamiento cerebral, que dura más de 24 horas o que produce la muerte sin más causa aparente que su origen vascular.

La incidencia del AVC muestra una tendencia a aumentar con la edad, como se ha demostrado en el estudio Rochester (1), en donde por debajo de los 35 años el AVC tiene una incidencia de 1 por cada 10.000 habitantes, mientras que en los pacientes mayores de 85 años, la incidencia aumenta casi a 200 por 10.000 habitantes.

Para que se produzca un déficit neurológico funcional se necesita una disminución del flujo sanguíneo cerebral, por debajo del 50%, y para que se produzca muerte neuronal, se necesita una disminución menor a un 15%. Por esta razón el AVC es secundario a procesos patológicos que afectan los vasos sanguíneos cerebrales, disminuyendo su diámetro intraluminal, u obstruyendo por completo. El 80% de los AVC se deben a un infarto cerebral isquémico y el resto se deben a hemorragias. El encéfalo es incapaz de repararse y forma un tejido cicatricial fibrótico en el lugar del infarto o de la hemorragia.
Síndromes Psiquiátricos asociados con AVC

Apatía

La definición de apatía es “…tono emocional anodino asociado con despegamiento e indiferencia” (2). Según Marin (3) es “…la ausencia de sentimiento, emoción, interés o preocupación”.
En dos investigaciones sobre apatía posterior a un AVC, se mostró que ésta presenta una prevalencia de un 50% en el estudio de Kazunori et al (4) realizado en Japón, y 22,5% en el de Starkestien et al (5) que se realizó en una población de Estados Unidos. Los pacientes con apatía, con depresión o sin ella, son significativamente mayores en edad que los pacientes sin apatía; además, se ha demostrado que a diferencia de la depresión los antecedentes personales psiquiátricos no constituyen un factor de riesgo para la presentación de apatía posterior a un AVC. Existe una alta frecuencia de apatía en los pacientes con depresión mayor; sin embargo, un 17% de los pacientes sin depresión también presentan apatía, lo que indica que la depresión y la apatía ocurren de forma independiente. Por otro lado, tanto la apatía como la depresión pueden afectar los resultados de pruebas que valoren el estado mental (4,5) y disminuyen la funcionalidad del paciente en las actividades de la vida diaria.
Existen lesiones cerebrales específicas que se han asociado a apatía. Según Kazunori et al (4) hallaron que existe una hipoactividad del lóbulo frontal y la región anterior del lóbulo temporal. Starkestien et al (5) encontró que existía una mayor prevalencia de apatía en las lesiones que involucran el brazo posterior de la cápsula interna y Helgason et al (6) establecieron que existe una asociación entre apatía y lesiones del territorio de la arteria coroidal, que irriga el brazo posterior de la cápsula interna y el globus pallidus.


Emocionalismo

La incontinencia emocional o el emocionalismo se define como “…el aumento en la frecuencia de llanto o risa, en donde el llanto o la risa no se pueden contener y, sin alguna razón, que corresponda a la magnitud de la expresión de afecto del paciente” (7). Es una manifestación común de daño cerebral.

Aun cuando el llanto patológico es la manifestación más común, algunos individuos tienen episodios de risa sin episodios de llanto y algunos tienen ambos episodios de risa y llanto. La frecuencia de episodios de risa y llanto varían dependiendo del paciente, pero pueden ocurrir hasta 100 veces al día, y se prolongan desde unos pocos segundos, hasta unos minutos, siendo lo más típico que ocurra dos a diez veces al día, y que tenga una duración menor a un minuto. Estos episodios pueden producirse secundarios a estímulos como el recuerdo de un evento emocional pasado, o sin ningún estímulo interno o externo obvio, mientras que lo más frecuente es que sea producto de estímulos de poca importancia. Casi todos los pacientes se quejan de que estos episodios les producen vergüenza (8).

Se ha descrito una incidencia de 21% en 448 pacientes un mes después de un AVC, de los cuales 3,8% se asociaban a trastornos del estado de ánimo esto en un estudio de Tig Calver et al en 1998 (7). Otros datos estadísticos hablan de alrededor de un 20% en 1 año posterior al AVC (9-12).

En cuanto a la asociación con la localización del infarto, Morris et al (11) observaron que existe una relación entre el emocionalismo y las lesiones ubicadas en los lóbulos frontales y temporales más cercanos al polo anterior, independientemente del hemisferio cerebral afectado; Andersen et al (10), por su parte, informaron una asociación entre el tamaño de la lesión, la localización y la severidad del emocionalismo. House (9) también encontró que las lesiones izquierdas anteriores están relacionadas con una mayor prevalencia del emocionalismo frecuente en los lóbulos frontal y temporal izquierdo.


Depresión

Los diferentes estudios sobre la incidencia de depresión posteriores a un AVC varían entre un 21 y 72%, con un promedio entre todos los estudios de 34% (13-26).

En cuanto al curso natural de la depresión, varios estudios (14, 17, 19) de seguimiento de los pacientes con AVC han demostrado dos hallazgos:

* La mayoría de los pacientes con depresión mayor posterior a un AVC resuelven su cuadro en 12 meses. La remisión de la depresión ocurre hasta en los pacientes que no tenían tratamiento antidepresivo, si se compara con el curso natural de la depresión primaria que es de aproximadamente 9 meses, por lo que se observa una clara diferencia.

* Existe un grupo de depresión posterior al AVC, que no remiten en 1 año, y se convierten en depresión mayor crónica. Los pacientes que desarrollan esta cronicidad podrían tener una vulnerabilidad premorbida, como rasgos de personalidad, o antecedentes personales, o familiares psiquiátricos.

El período de riesgo para desarrollar depresión posterior a un AVC es de hasta 2 años (8). Åstrom et al (19) informaron que la prevalencia de depresión mayor aumenta entre los 2 y 3 años posteriores de un 19 a un 29%.

La mayoría de los estudios sugieren que la depresión es más frecuente y severa en las lesiones del hemisferio izquierdo más cercanas al polo anterior del cerebro. También se ha demostrado una importancia en la relación con lesiones del hemisferio izquierdo anterior subcorticales y de los ganglios basales (27, 28). Otras investigaciones han demostrado hallazgos similares a este con los mismos efectos de lateralización por el infarto, pero a veces no (8). La variable que parece ser la que difiere en los hallazgos es el “tiempo desde el AVC”, ya que, por ejemplo, los estudios de Estwood et al, y Morris et al (13,14), que no mostraron hallazgos de lateralización, fueron realizados aproximadamente 2 a 3 meses después del AVC.

En un estudio realizado por Sergio Paradiso et al en 1998 (29), encontraron que existían diferencias en la frecuencia y presentación de la depresión según el sexo. Sugieren que los factores de riesgo para la depresión mayor son la menor edad, sexo femenino, mayor discapacidad y antecedentes psiquiátricos; en cuanto a la severidad de la depresión, se sugiere que para los hombres el grado de discapacidad es más predictivo y en las mujeres lo son los antecedentes psiquiátricos y la discapacidad cognitiva.


Ansiedad

Numerosos estudios (20, 21, 30, 31, 32) han determinado que la prevalencia de ansiedad únicamente es de alrededor de un 14,4% a un año, pero de un 21%, si se toman en cuenta otros trastornos psiquiátricos comorbidos como la depresión.

Aunque la ansiedad casi siempre se acompaña de depresión, parece que está asociada a una lesión específica de la corteza, según informaron Starkstein et al en 1990 (33). Los pacientes con depresión y trastorno generalizado de ansiedad tenían una mayor frecuencia de lesiones en el hemisferio izquierdo en la región cortical, que los pacientes con trastorno generalizado de ansiedad únicamente que presentaban una correlación significativa con las lesiones del hemisferio derecho más cercanas al polo posterior, y los pacientes que presentaban únicamente depresión se asociaban con lesiones de hemisferio izquierdo, pero en la región subcortical (31). Esto sugiere que la ansiedad, la depresión y la ansiedad con depresión se constituyan, en realidad, desordenes por separado.


Demencia

Según un estudio realizado por Bruno Censori et al en 1996 (34), con 110 pacientes que habían sufrido un AVC se encontró que un 24,6% desarrolló demencia después de un primer AVC. El estudio SAM (Stroke Aging Memory Study) (35), que se realizó en Finlandia, demuestra una prevalencia de demencia a los tres meses posteriores al AVC de alrededor de un 20% al utilizar diferentes criterios diagnósticos; además, observaron que la frecuencia de demencia aumentaba con la edad.

Khaled Amar y Gordon Wilcock en 1996 (36) en un análisis de la demencia vascular establecieron que:

* Un AVC sintomático aumenta el riesgo de demencia nueve veces

* Demencia vascular es una de las tres principales causas de demencia

* En mayores de 85 años puede que sea más común de la enfermedad de Alzheimer

* La demencia puede ser causada por múltiples infartos, isquemia de la sustancia blanca o un infarto estratégicamente localizado.
Conclusiones

* La presentación de apatía en esta investigación fue de un 35%.

* El emocionalismo se presentó en un 25%. El tiempo de evolución del AVC es un factor fuertemente asociado con la aparición de este síndrome.

* La depresión tuvo una prevalencia de un 40% en la población estudiada con la escala Hamilton para depresión. El tiempo de evolución, la severidad del infarto cerebral, así como la funcionalidad del paciente, son factores que aumentan el riesgo de presentar depresión.

* La ansiedad se presentó en un 65% de los pacientes según la escala Hamilton para ansiedad. El antecedente de un AVC anterior, está relacionado con la aparición de ansiedad.

* El deterioro mental se manifestó en un 45% de los pacientes. Los dos factores que probaron tener relación con el deterioro mental son, el antecedente psiquiátrico personal y el número de campos afectados por el AVC.

* El síndrome psiquiátrico más prevalente fue la ansiedad.


Recomendaciones

El accidente vascular cerebral es una entidad patológica con una alta prevalencia, los pacientes que lo han sufrido poseen un riesgo más elevado de presentar trastornos de tipo psiquiátricos que el resto de la población, no sólo basándose en los resultados de esta investigación, sino también en toda la información que hay al respecto. Conociendo estos datos es donde nace la responsabilidad del personal de salud de brindar una atención integral a los pacientes, en particular a aquellos con diagnóstico de accidente vascular cerebral, se recomienda una valoración psíquica de los pacientes con AVC, para diagnosticar y tratar tempranamente las complicaciones psiquiátricas, y no se produzca un enlentecimiento de la recuperación y rehabilitación para evitar complicaciones; así el paciente y su familia pueden superar la adversidad, e integrarse sanamente a la sociedad.

Por otro lado es necesario exaltar la importancia de llevar a cabo estudios mayores en este campo, para encontrar respuestas a aquellas preguntas que se plantearon hace mucho tiempo científicos como Broca y Alzheimer, sobre la naturaleza biológica y física de las emociones, y que por tiempos se dejaron de lado asumiendo que el cerebro era un órgano demasiado complicado para entenderse; y que hoy en día con los nuevos descubrimientos se ha llegado a comprender que si existe un mecanismo mediante el cual se formulan las emociones, y se encuentra al alcance de nuestra comprensión.

Extracto de .- Síndromes psiquiátricos en pacientes con accidente vascular cerebral.

Larisa Escalante Chávez; Lilia M. Solórzano.

Universidad de Iberoamérica
100mts Norte de la Iglesia Sta. Cecilia, Urb. Los Maliches.
Heredia. Costa Rica

E-mail: lariesc@excite.com

martes, 9 de febrero de 2010

Depresión Masculina

DEPRESION EN EL HOMBRE??
Introducción

________________________________________


La depresión es una enfermedad seria que afecta el organismo, el estado de ánimo, la conducta y los sentimientos. Afecta la manera de comer y dormir, la percepción que uno tiene de sí mismo y la manera de pensar. La depresión no es lo mismo que un sentimiento de decaimiento pasajero. No es una señal de debilidad personal ni una afección que puede desaparecer con sólo desearlo.
Los hombres que padecen depresión no mejoran por sí solos. Sin tratamiento, los síntomas pueden durar semanas, meses o años, siendo esto último lo más común.
Sin embargo, con un diagnóstico y tratamiento apropiados, la mayoría de pacientes que sufren de depresión mejoran.
Cualquier persona puede sufrir depresión, sin importar su edad, grupo étnico, nivel socioeconómico o género. Los expertos han descubierto que el doble de mujeres sufre de depresión con respecto a la cantidad de hombres afectados por esta enfermedad. En los Estados Unidos, se calcula que cada año el 12% de mujeres (más de 12 millones de mujeres) y casi el 7% de hombres (más de seis millones de hombres) sufren de depresión.


________________________________________

¿Es realmente la depresión menos común entre los hombres, o estos no buscan ayuda profesional en forma oportuna?

________________________________________


El National Institute of Mental Health (NIMH por sus siglas en inglés) realizó un estudio para investigar de qué manera los hombres son capaces de reconocer su propia depresión. En estos grupos los hombres describieron sus propios síntomas depresivos sin darse cuenta de que estaban deprimidos. Particularmente, muchos de ellos no tenían conocimiento de que los síntomas “físicos”, tales como dolor de cabeza (cefalea), problemas digestivos (colitis, por ejemplo) y dolores crónicos, pueden estar asociados con la depresión. Además, expresaron su temor de acudir a un psiquiatra por miedo al estigma social. "Si otros se enteraran", esto podría poner en peligro su trabajo, oportunidades de ascenso u otro tipo de beneficios. Temían que al ser identificados con un diagnóstico de depresión perderían el respeto de sus familiares y amigos o su posición en la sociedad.
Durante los últimos 20 años, la investigación biomédica incluyendo la genética y la de neuroimágen (TAC, RMN, SPECT, PET) han ayudado a que comprendamos mejor ciertos aspectos de la depresión y otros padecimientos mentales. Ahora entendemos mejor el funcionamiento del cerebro, cómo la bioquímica cerebral puede estar alterada y cómo aliviar el malestar que causan los desórdenes afectivos. La tecnología de imágenes cerebrales ahora permite que los expertos observen directamente cómo un tratamiento con fármacos antidepresivos y/o psicoterapia producen cambios en la actividad cerebral. A medida que las investigaciones continúen demostrando que la depresión es real y tratable como el cáncer u otras enfermedades graves y no signo de debilidad personal, más hombres con depresión solicitarán ayuda profesional y de este modo mejorarán su calidad de vida.

________________________________________

Tipos de depresión

________________________________________


La depresión tiene varias presentaciones, al igual que otras enfermedades como las cardiovasculares. Este apartado describe tres tipos comunes de depresión. Dentro de estos tipos hay variaciones en el número de síntomas, su severidad, persistencia y cronicidad.
La depresión mayor se manifiesta por una combinación de síntomas que interfieren con la capacidad de trabajar, estudiar, dormir, comer y disfrutar de las actividades que antes eran placenteras (a esto último se le denomina anhedonia). Un episodio depresivo mayor puede ocurrir una sola vez, pero con frecuencia ocurren varios episodios durante el transcurso de la vida. En el caso de la depresión mayor crónica (de años de evolución), es posible que la persona afectada necesite continuar con el tratamiento indefinidamente, inclusive años.
Un tipo "menos severo de depresión", la distimia, se manifiesta con síntomas persistentes, crónicos que no incapacitan seriamente, pero impiden que la persona afectada funcione bien o se sienta bien. Muchas personas con distimia también sufren episodios depresivos mayores en algunas etapas de la vida a esto se le denomina "depresión doble".
Otro tipo de depresión es la que ocurre en el trastorno bipolar. El trastorno bipolar se caracteriza por cambios cíclicos en el estado de ánimo: estados de euforia (manía) y de decaimiento (depresión) severos, a menudo con períodos de estado de ánimo normal entre éstos. Algunas veces los cambios en el estado de ánimo son drásticos y rápidos, pero generalmente son graduales.
Una persona, cuando está en el polo depresivo, puede tener uno o todos los síntomas de depresión. En el polo de manía, la persona puede presentar síntomas de hiperactividad, verborrea (hablar demasiado) y tener mucha energía. La manía generalmente afecta el pensamiento, el juicio y el comportamiento social en maneras que causan problemas graves y vergüenza. Por ejemplo, una persona en la fase de manía puede sentirse entusiasmada, llena de grandes proyectos que pueden incluir desde decisiones de negocio imprudentes hasta romances y relaciones sexuales de alto riesgo. La manía, si no se trata, puede empeorar y convertirse en un estado psicótico (con pérdida del contacto con la realidad).


________________________________________

Signos y sintomas depresivos:

________________________________________


Los síntomas que generalmente se presentan en la depresión se desarrollan gradualmente y pueden incluir:
Síntomas Afectivos
• Tristeza.
• Dificultad o incapacidad para disfrutar de situaciones o eventos que habitualmente le despertaban alegría o gozo, con disminución o pérdida de interés hacia los mismos y hacia la vida (anhedonia).
• Disminución o abatimiento del estado de ánimo.
• Falta de voluntad o de energía; apatía (abulia, anergia).
• Desesperanza.
• Melancolía.
• Ansiedad (nerviosismo).
• Sentimientos de culpa.
• Sentimientos de vergüenza y auto desprecio.
• Irritabilidad.
• Intranquilidad.
• Disforia.
Síntomas Cognitivos
• Dificultad para concentrarse.
• Disminución del rendimiento intelectual.
• Incapacidad para afrontar y resolver problemas cotidianos.
• Pesimismo.
• Ideas de minusvalía.
• Auto reproches.
• Indecisiones o dudas exageradas.
• Fallas para hacer un juicio realista sobre si mismo.
• Pensamiento obsesivo.
• Ideas de culpa, vergüenza, pecado, etc.
• En depresiones severas el contenido puede ser delirante.
• Pensamientos autodestructivos.
Síntomas Conductuales
• Aspecto de abatimiento, predominando los músculos flexores y aductores sobre los extensores y abductores.
• Faltas al trabajo o escuela.
• En estudiantes: disminución del rendimiento escolar.
• Pueden coexistir el alcoholismo y las adicciones.
• Tentativas suicidas.
• Retardo psicomotor: inhibición en actividades físicas y en el habla.
• Cuando la ansiedad es importante: inquietud e hiperactividad, pudiendo llegar a la agitación motora.
Síntomas Psicofisiológicos
• Insomnio o hipersomnia. Somnolencia diurna.
• Cambios en el apetito: hiporexia (disminución del apetito) o hiperexia (aumento del apetito).
• Cambios en el peso corporal.
• Disminución de la energía en general: se cansa fácilmente, no resiste las labores habituales (cotidianas).
• Disminución de la libido (disminución del deseo sexual).
• Constipación (estreñimiento).
• Cefalea.
• Mareos.
• Mal aliento (halitosis).
• Molestias somáticas.
• Síntomas físicos dolorosos.
*Es frecuente que el paciente se sienta muy mal por la mañana y mejore mientras transcurre el día

________________________________________

Signos y síntomas de manía

________________________________________


• Exaltación anormal o excesiva.
• Irritabilidad inusual.
• Menos necesidad de dormir.
• Ideas de grandiosidad.
• Verborrea.
• Pensamientos acelerados.
• Mayor deseo sexual.
• Energía considerablemente mayor.
• Alteraciones en juicio.
• Comportamiento social inapropiado.


________________________________________

Presencia de la depresión simultáneamente con otras enfermedades

________________________________________


La depresión puede presentarse junto con otras enfermedades. En tales casos, es importante diagnosticar y tratar tanto la depresión como los otros padecimientos.
Los expertos han demostrado que los trastornos de ansiedad, que incluyen trastorno de estrés postraumático, trastorno obsesivo-compulsivo, trastorno de pánico, fobia social y trastorno de ansiedad generalizada, se manifiestan frecuentemente junto con la depresión.
La depresión se presenta frecuentemente en personas que sufren de trastorno de estrés postraumático, una enfermedad debilitante que puede ocurrir después de una experiencia grave en la que ocurrió un daño físico considerable o hubo una grave amenaza para la integridad del sujeto que lo padece. Los eventos traumáticos que pueden causar la manifestación del trastorno de estrés postraumático incluyen ataques violentos, tales como violación sexual o robo violento, desastres naturales, accidentes, terrorismo y combate militar.
Los síntomas del trastorno de estrés postraumático incluyen el volver a experimentar el evento traumático a través de recuerdos (flashbacks) con imágenes muy vívidas y pesadillas; aturdimiento emocional; perturbaciones del sueño; irritabilidad; explosiones de cólera; sentimientos intensos de culpa; y evitación de los recuerdos o pensamientos del evento traumático.
En un estudio efectuado por el NIMH, más del 40% de las personas con trastorno de estrés postraumático también tenían depresión cuando se les evaluó uno a cuatro meses después del trauma ocurrido.
El uso de alcohol o drogas (abuso o dependencia) con frecuencia también acompaña a la depresión. Estudios de investigación han revelado que las personas que sufren de alcoholismo tienen un riesgo doble a la de las personas no alcohólicas para sufrir depresión mayor. Además, más de la mitad de las personas que sufren de trastorno bipolar tipo I (depresión severa, con manía severa) recurren también al uso de sustancias, como el alcohol y las drogas.
La depresión se encuentra en mayor proporción en personas que sufren de otras enfermedades graves como las enfermedades cardíacas, derrames cerebrales (accidente cerebro-vascular), cáncer, VIH, diabetes y la enfermedad de Parkinson. Algunas veces los síntomas de la depresión se confunden con los síntomas de estas otras enfermedades. La depresión, cuando se presenta junto con otras enfermedades, puede y debe ser tratada, y en muchos casos tratarla puede favorecer también el proceso de recuperación de las otras enfermedades.

________________________________________


Causas de la depresión

________________________________________


Las investigaciones biomédicas del sistema nervioso -genéticas y clínicas- han demostrado de manera contundente que la depresión es una enfermedad del sistema nervioso central.
Las causas exactas siguen siendo motivo de intensa investigación. Las modernas técnicas de neuroimágen revelan que en la depresión, los circuitos neuronales responsables de la regulación del estado de ánimo, los pensamientos, el sueño, el apetito y el comportamiento dejan de funcionar correctamente y que los neurotransmisores —sustancias químicas usadas por las células nerviosas para comunicarse— están "desbalanceados". La investigación genética indica que el riesgo de padecer depresión es el resultado de la influencia de múltiples genes que actúan en combinación con el medio ambiente y otros factores no genéticos. Los estudios referentes al estudio de la química cerebral y de los mecanismos de acción de los medicamentos antidepresivos continúan ampliando nuestro entendimiento sobre los procesos bioquímicos implicados en la depresión. Con frecuencia, una combinación de factores genéticos, cognitivos y ambientales causan la manifestación de un trastorno depresivo. Un evento traumático, la pérdida de un ser querido, una relación personal difícil, un problema financiero o cualquier cambio estresante en el patrón de vida (independientemente de que el cambio sea deseado o no deseado), puede provocar un episodio depresivo en las personas susceptibles.
Los episodios posteriores de depresión pueden ocurrir sin una causa aparente. En algunas familias, los trastornos depresivos parecen manifestarse generación tras generación, sin embargo, también pueden ocurrir en personas que no tienen un historial familiar de estas enfermedades.
Los trastornos depresivos, ya sean heredados o no, están asociados con cambios en las estructuras cerebrales o en la función cerebral, los cuales pueden verse usando las modernas tecnologías de reproducción de imágenes cerebrales.


________________________________________

Los hombres y la depresión

________________________________________


Los expertos calculan que cada año por lo menos seis millones de hombres en los Estados Unidos sufren de depresión. Investigaciones y hallazgos clínicos revelan que tanto los hombres como las mujeres pueden desarrollar los síntomas típicos de la depresión. Sin embargo, a menudo los hombres y las mujeres sienten la depresión de manera diferente y pueden enfrentar los síntomas de formas diferentes.
Los hombres generalmente se quejan de fatiga, irritabilidad, pérdida de interés en el trabajo o pasatiempos favoritos y problemas de sueño, y no se quejan tanto de otros síntomas como sentimientos de tristeza, falta de auto estima y culpabilidad excesiva. Algunos expertos cuestionan si la definición estándar de la depresión, y las pruebas de diagnóstico basadas en ésta, representan adecuadamente la enfermedad tal como se presenta en los hombres.
Los hombres tienden a reportar más que las mujeres el abuso de alcohol y drogas (o dependencia) en el transcurso de sus vidas. Sin embargo, existe debate entre los expertos respecto a si el uso de drogas, es un “síntoma” de depresión subyacente en los hombres o es un trastorno que ocurre conjuntamente y se desarrolla con mayor frecuencia en ellos. No obstante, el uso de drogas puede ocultar la depresión, haciendo que sea más difícil reconocerla como una enfermedad separada que necesita tratamiento. En lugar de reconocer sus síntomas, pedir ayuda o solicitar el tratamiento apropiado, los hombres pueden recurrir al alcohol o a las drogas cuando están deprimidos, frustrados, desanimados, enojados, irritados y algunas veces violentamente agresivos.
Algunos hombres enfrentan la depresión dedicándose de manera compulsiva a su trabajo, tratando de ocultar la depresión a sí mismos, la familia y los amigos. Otros hombres pueden responder a la depresión mostrando comportamiento temerario, es decir arriesgándose y poniéndose en situaciones peligrosas.
En los Estados Unidos la muerte por suicidio es cuatro veces más frecuente en hombres que en mujeres, aunque las mujeres tienden a tener más intentos de suicidio que los hombres, cuando se considera el número promedio de intentos por vida.
Además del hecho de que los métodos que usan los hombres para intentar suicidarse son generalmente más letales que los que usan las mujeres, es posible que hayan otros factores que protegen a las mujeres contra la muerte por suicidio.
El suicidio se asocia a la depresión con frecuencia. Por lo tanto, el alarmante índice de suicidio en los hombres puede reflejar el hecho de que los hombres solicitan tratamiento para la depresión con mucha menos frecuencia.
Muchos hombres con depresión no obtienen el diagnóstico y tratamiento adecuados. En muchos casos, dicho tratamiento podría salvarles la vida.
Se necesita hacer más investigaciones para entender todos los aspectos de la depresión en el hombre, incluyendo cómo el hombre responde al estrés y a los sentimientos asociados con la depresión. También es importante saber más acerca de qué hacer para que los hombres con depresión se sientan más cómodos reconociendo estos sentimientos y obtengan la ayuda necesaria.


________________________________________

La depresión en hombres de edad avanzada


________________________________________

El hombre enfrenta estrés de diferentes tipos a medida que va envejeciendo. Si ha sido el sustento económico principal de la familia y se ha identificado mucho con su trabajo, puede sentir estrés al retirarse de su profesión. Esta pérdida de una función importante, lleva a una disminución de autoestima, lo cual puede causar depresión. De igual manera, la pérdida de amigos y familiares y la aparición de otros problemas de salud pueden causar depresión. Sin embargo, la mayoría de personas de edad avanzada se sienten satisfechas con su vida y no es “normal” tener depresión.
La depresión es una enfermedad que puede tratarse de manera eficaz, reduciendo de esta manera el sufrimiento innecesario, aumentando las probabilidades de recuperación de otras enfermedades y prolongando la vida productiva.
Es posible que los médicos no-psiquiatras no detecten síntomas depresivos en pacientes de edad avanzada, porque éstos generalmente no quieren hablar de sus sentimientos de desesperanza, tristeza, pérdida de interés en actividades normalmente gratas, o de pena prolongada después de la pérdida de un ser querido quejándose principalmente de síntomas físicos.
Además, puede ser difícil reconocer un trastorno depresivo en pacientes que presentan otras enfermedades, como enfermedades cardíacas, derrames cerebrales o cáncer, las cuales por sí mismas pueden causar síntomas depresivos, o pueden ser tratadas con medicamentos que tienen efectos secundarios parecidos a los síntomas de la depresión.
Si se diagnostica un trastorno depresivo, un tratamiento apropiado con medicamentos y/o psicoterapia puede ayudar a los adultos de edad avanzada a controlar ambas enfermedades aumentando la esperanza y calidad de vida.
El índice de casos de suicidio entre las personas de edad avanzada acentúa la importancia de identificar y tratar la depresión en este grupo de la población. Existe la percepción común de que el índice de suicidio es más alto entre los jóvenes, sin embargo, el índice más alto se encuentra entre adultos de edad avanzada, especialmente hombres de raza blanca. Más del 70% de las víctimas de suicidio de edad avanzada tienen una consulta con su médico familiar o de cabecera en el mes de su muerte, muchos con un trastorno depresivo no detectado. Esto ha llevado a realizar labores de investigación para determinar cómo mejorar la capacidad de los médicos no-psiquiatras para detectar y tratar la depresión en adultos de edad avanzada.
Aproximadamente el 80% de los adultos de edad avanzada que sufren de depresión mejoran cuando reciben tratamiento con medicamentos antidepresivos, psicoterapia o una combinación de ambos. Además, los profesionales de la salud mental han demostrado que una combinación de psicoterapia y medicamentos antidepresivos es altamente eficaz para reducir la recurrencia de episodios de depresión entre adultos de edad avanzada. Está demostrado que la psicoterapia sola prolonga los períodos de buena salud sin depresión y es especialmente útil para pacientes de edad avanzada que no pueden o no desean recibir medicación.
Un mejor reconocimiento y un tratamiento más eficaz de la depresión durante la etapa de edad avanzada harán que esos años sean más placenteros y satisfactorios para la persona que sufre de depresión, sus familiares y las personas encargadas de su atención.


________________________________________

Suicídio


________________________________________

Algunas veces la depresión puede causar que las personas deseen ponerse en peligro o incluso matarse. Aunque la mayoría de personas que sufren depresión no mueren por suicidio, tener depresión aumenta el riesgo de suicidio comparado con las personas que no tienen depresión. Si usted está pensando en el suicidio, obtenga ayuda inmediatamente.


________________________________________

Evaluación diagnóstica y tratamiento


________________________________________

El primer paso para obtener el tratamiento apropiado para la depresión es someterse a una evaluación minuciosa.
Algunos medicamentos, al igual que algunas enfermedades físicas tales como infecciones virales, problemas de la glándula tiroides o un bajo nivel de testosterona pueden causar los mismos síntomas que la depresión, y el médico psiquiatra debe descartar estas posibilidades mediante un examen, una entrevista, y si lo considera necesario, a través de exámenes de laboratorio.
Si estas posibilidades se descartan como causa de los síntomas depresivos, el médico psiquiatra debe realizar una evaluación psicológica para determinar si se trata de depresión.
Una buena evaluación diagnóstica incluirá un historial completo de los síntomas: cuándo comenzaron, cuánto duraron, cuál fue la severidad, si el paciente los tuvo anteriormente y, en ese caso, si los síntomas fueron tratados y cuál fue el tratamiento administrado. El médico psiquiatra debe preguntar acerca del uso de alcohol y drogas y si el paciente tiene pensamientos de muerte o suicidio. Además el historial debe incluir preguntas acerca de si otros miembros de la familia han sufrido trastornos depresivos y, si fueron tratados, qué tratamiento recibieron y si éstos fueron eficaces. Por último, una evaluación diagnóstica debe incluir un examen del estado mental para determinar si el habla, los patrones de pensamiento o la memoria han sido afectados, como algunas veces sucede en personas que sufren de trastornos depresivos.
El tipo de tratamiento dependerá del diagnóstico, la severidad de los síntomas y la preferencia del paciente. Se ha comprobado que una variedad de tratamientos, incluyendo medicamentos y psicoterapias son eficaces para combatir los trastornos depresivos. En general, los trastornos depresivos severos, especialmente los que son recurrentes, requerirán una combinación de tratamientos para obtener el mejor resultado.


________________________________________

Fármacos Antidepresivos


________________________________________

Hay varios tipos de medicamentos para tratar la depresión. Estos incluyen los nuevos medicamentos antidepresivos, principalmente los inhibidores selectivos de la recaptura de serotonina (ISRS por sus siglas en español) y medicamentos anteriores a éstos como los antidepresivos tricíclicos (ADT) y los inhibidores de la monoaminoxidasa (IMAO por su siglas en español).
Los ISRS, y otros nuevos medicamentos que actúan sobre los neurotransmisores, tales como la serotonina, la dopamina o la noradrenalina, generalmente tienen menos efectos secundarios que los antidepresivos tricíclicos. Algunas veces el psiquiatra probará varios tipos de antidepresivos antes de encontrar el medicamento o la combinación de medicamentos más eficaces para el paciente. Algunas veces la dosis deberá aumentarse para que sea eficaz.
Aunque es posible observar alguna mejoría durante las dos primeras semanas de tratamiento, los medicamentos antidepresivos deben tomarse con regularidad durante tres a cuatro semanas (y en algunos casos hasta 8-12 semanas) antes de que pueda observarse el efecto terapéutico completo. A menudo los pacientes tienen la tentación de suspender los medicamentos demasiado pronto. Quizás se sientan mejor y piensen que ya no necesitan los medicamentos, o pueden pensar que los medicamentos no están ayudando. Es importante continuar tomando el medicamento para que funcione, aunque los efectos secundarios pueden aparecer antes de que se observe la actividad del antidepresivo. Cuando la persona se sienta mejor, es importante que continúe tomando el medicamento cuando menos un año (valorando la ausencia de síntomas -remisión durante el curso de dicho año- y la presencia de factores de estrés importantes cuando se tome la desición de retirar la medicación antidepresiva tras el año de tratamiento), para evitar una recurrencia de la depresión.
Algunos medicamentos deben suspenderse gradualmente para que el organismo se ajuste, y muchos pueden producir síntomas de abstinencia si se suspenden de manera abrupta. Por lo tanto, los medicamentos nunca deben suspenderse sin consultar con su psiquiatra.
En el caso de personas que sufren de trastorno bipolar y los que sufren de depresión mayor crónica o recurrente, los medicamentos pueden necesitarse indefinidamente.
Estudios de investigación indican que para las personas que sufren de trastorno bipolar existe el riesgo de cambiar a manía, o de desarrollar episodios de ciclado rápido, durante el tratamiento con antidepresivos. Por lo tanto, generalmente se requiere el uso de medicamentos para la “estabilización del estado de ánimo”, ya sea solos o en combinación con antidepresivos, para proteger contra este cambio a las personas con trastorno bipolar. Actualmente los medicamentos estabilizadores del estado de ánimo más comúnmente usados son el litio y el valproato.
Los medicamentos para tratar la depresión no son adictivos.
No obstante, como en el caso de cualquier tipo de medicamento recetado por más de unos cuantos días, estos tratamientos deben vigilarse cuidadosamente para determinar si se está administrando la dosis más eficaz. El médico verificará con regularidad la dosis y la eficacia de cada medicamento, generalmente cada mes cuando se tiene un control adecuado de los síntomas.
Nunca se debe combinar medicamentos de ningún tipo, ya sean medicamentos que se venden con receta, sin receta o "prestados", sin consultar con su médico.
Otros profesionales de la salud, tales como dentistas u otros especialistas médicos, que pueden recetar medicamentos deben ser informados de los medicamentos que toma el paciente. Algunos medicamentos, aunque son seguros cuando se toman solos, si se toman con otros pueden causar efectos secundarios graves y peligrosos.
Las bebidas alcohólicas o las drogas deben evitarse, ya que pueden reducir la eficacia de los antidepresivos. Sin embargo, algunas personas que no han tenido problemas de abuso o dependencia del alcohol pueden tener permiso de sus médicos para consumir una pequeña cantidad de alcohol mientras toman uno de los nuevos antidepresivos.
Los fármacos para la ansiedad (medicamentos relacionados a la familia del diacepam) no son antidepresivos. Algunas veces éstos se recetan junto con los antidepresivos, pero no son eficaces para un trastorno depresivo cuando se toman solos.
Los estimulantes, tales como las anfetaminas, el modafinil y el metilfenidato, tampoco son antidepresivos eficaces, pero algunas veces se usan, bajo supervisión médica cuidadosa, en pacientes que sufren depresión.
El litio ha sido por muchos años el tratamiento preferido para el trastorno bipolar, ya que puede ser eficaz para aliviar los cambios del estado de ánimo de esta enfermedad. Su uso debe supervisarse cuidadosamente, ya que la diferencia entre una dosis eficaz y una dosis tóxica es pequeña.
Si una persona tiene enfermedades cardíacas, tiroideas, renales o epilepsia, el litio no puede ser recomendado. Afortunadamente, hay otros medicamentos eficaces para controlar los cambios en el estado de ánimo. Entre estos están el valproato y la carbamazepina. Estos dos medicamentos han ganado amplia aceptación en la práctica clínica, y el valproato ha sido aprobado por la FDA como tratamiento de primera línea para manía aguda.
Otros medicamentos que se usan actualmente son la lamotrigina, el topiramato y la gabapentina. Sin embargo, sus funciones en el tratamiento del trastorno bipolar no se han probado todavía y están en estudio.
La mayoría de personas que sufren del trastorno bipolar toman más de un medicamento incluyendo, junto con litio y/o un estabilizador del estado de ánimo, un medicamento para la agitación, la ansiedad, la depresión o el insomnio. Hallar la mejor combinación posible de estos medicamentos es muy importante para el paciente y requiere supervisión cuidadosa de parte del médico.


________________________________________

Efectos secundarios

________________________________________


Antes de empezar a usar un medicamento antidepresivo, pregunte al psiquiatra acerca de los efectos secundarios que usted puede experimentar. En algunas personas los antidepresivos pueden causar efectos secundarios leves y, generalmente, temporales (algunas veces llamados efectos colaterales o adversos). Estos efectos secundarios pueden ser muy molestos, pero no graves. Sin embargo, cualquier efecto secundario o reacción inusual, o que interfiera con el funcionamiento del paciente, debe comunicarse al médico inmediatamente. Los efectos secundarios más comunes de los antidepresivos son: cefalea, náusea, nerviosismo, insomnio e inquietud.


________________________________________

La psicoterapia


________________________________________

La psicoterapia, a corto o largo plazo, puede ayudar a los pacientes con depresión. La psicoterapia ayuda a los pacientes a cambiar patrones negativos de pensamiento y comportamiento que contribuyen a la depresión o son resultado de ésta. A través del intercambio verbal con el terapeuta, la psicoterapia ayuda a los pacientes a discernir y resolver problemas relacionados a su depresión. La psicoterapia también ayuda a los pacientes a resolver relaciones personales problemáticas que pueden estar contribuyendo a la depresión o empeorándola. Para muchos pacientes con depresión, especialmente aquellos que sufren depresión moderada a severa, una combinación de medicamentos antidepresivos y psicoterapia es el método de tratamiento preferido.


________________________________________

Observaciones Importantes


________________________________________

Los trastornos depresivos hacen que uno se sienta agotado, inútil, impotente y desesperado. Estos pensamientos y sentimientos negativos producen en algunas personas el deseo de "rendirse". Es importante darse cuenta que estos puntos negativos son parte de la depresión y generalmente no reflejan con precisión las circunstancias reales. Los pensamientos negativos desaparecen cuando el tratamiento comienza a surtir efecto.
Mientras tanto:

• Hacer ejercicio moderado, ir al cine o a ver su deporte favorito, o participar en actividades religiosas, sociales o de otro tipo puede ayudar.
• Establecer metas realistas teniendo en cuenta la depresión y asumir una cantidad razonable de responsabilidad.
• Dividir las tareas grandes en varias tareas pequeñas, establecer prioridades y hacer lo que se pueda en la medida que se pueda.
• Tratar de estar con otras personas y confiar en alguien. Generalmente esto es mejor que estar solo y guardar secretos.
• Participar en actividades que pueden hacerlo sentir mejor.
• Esperar que el estado de ánimo mejore gradualmente, no inmediatamente. Para sentirse mejor hay que dejar que pase el tiempo. Generalmente, durante el tratamiento de la depresión, el sueño y el apetito mejoran antes que el estado de ánimo.
• Es aconsejable posponer las decisiones importantes hasta que la depresión haya pasado. Antes de tomar decisiones importantes, como cambiar de trabajo, casarse o divorciarse, converse sobre el tema con otras personas que lo conocen bien y tienen una opinión más objetiva de su situación.
• Las personas raramente salen del estado depresivo con rapidez, pero se sienten un poco mejor cada día.
• Recuerde, los pensamientos positivos reemplazarán a los pensamientos negativos que son parte de la depresión, y éstos desaparecerán a medida que su depresión responda al tratamiento.
• Deje que su familia y amigos lo ayuden.


________________________________________

Cómo la familia y los amigos pueden ayudar


________________________________________

Lo más importante que cualquier persona puede hacer por un hombre con depresión es ayudarle a que busque ayuda profesional para obtener una evaluación diagnóstica y tratamiento.
Primero, trate de hablar con él acerca de la depresión, ayúdele a entender que la depresión es una enfermedad común en los hombres y no debe sentirse avergonzado. Quizás ayude el compartir esta información con el paciente. Luego anímelo a consultar con un médico psiquiatra para determinar la causa de sus síntomas y obtener el tratamiento apropiado. Quizás sea necesario que usted haga la cita con el médico y lo acompañe. Una vez que haya comenzado el tratamiento, puede seguir ayudando animándole a que continúe con el tratamiento hasta que los síntomas comiencen a desaparecer (después de varias semanas) o a obtener un tratamiento diferente si no ocurre una mejoría.
Esto también puede incluir el supervisar si toma los medicamentos recetados y/o si asiste a las sesiones de psicoterapia. Anímelo a que sea sincero con el médico acerca del consumo de alcohol, drogas o medicamentos sin receta, y a que siga las indicaciones del médico acerca del uso de estas sustancias mientras toma los medicamentos antidepresivos.
Después está el ofrecer apoyo emocional a la persona deprimida. Esto significa entenderlo, tener paciencia, demostrar afecto y alentarlo. Converse con él y escuche cuidadosamente. No menosprecie sus sentimientos pero señale la realidad y ofrezca esperanza. No ignore los comentarios acerca del suicidio. Informe respecto a ellos al médico psiquiatra de la persona deprimida. Invítelo a salir a caminar, a excursiones, al cine y otras actividades. Insista afectuosamente si su invitación es rechazada. Anímelo a participar en algunas actividades que antes le daban placer, tales como pasatiempos favoritos, deportes, actividades religiosas o culturales, pero no lo presione a que haga muchas cosas demasiado pronto. La persona deprimida necesita diversión y compañía, pero demasiadas demandas pueden aumentar los sentimientos de fracaso. No acuse a la persona deprimida de fingir una enfermedad ni de ociosidad, ni espere que se mejore rápidamente. Con el tiempo, y con tratamiento, la mayoría de las personas mejoran. Tenga eso en cuenta, y continúe asegurándole que con el tiempo y con ayuda él se sentirá mejor.


________________________________________

Conclusión


________________________________________

¿Conoce usted un hombre malhumorado, irritable y que no tiene sentido del humor? Quizás bebe en exceso o abusa del alcohol y las drogas. Quizás es física o verbalmente violento con su esposa e hijos. Quizás trabaja todo el tiempo, o busca excitación compulsivamente con comportamientos de alto riesgo. O quizás parece que se aísla, es muy reservado y no se interesa en las personas ni en las actividades que antes disfrutaba. Quizás este hombre es usted.
De ser así, es importante entender que hay una enfermedad del Sistema Nervioso Central llamada depresión que podría causar estos sentimientos y conducta.
Es real: los expertos han desarrollado técnicas que nos permiten verla en el cerebro.
Y es tratable: más del 80% de las personas que sufren de depresión responden a los tratamientos existentes, y continuamente aparecen nuevos tratamientos que ayudan a mucha gente.
Hable con un psiquiatra sobre lo que siente y solicite ayuda.
O quizás este hombre es alguien importante para usted.
Trate de hablar con él, o con alguien que probablemente él escucharía. Ayúdelo a entender que la depresión es una enfermedad común en los hombres y no debe avergonzarse. Anímelo a ver a un médico con el fin de determinar si tiene depresión. Para la mayoría de hombres con depresión, la vida no tiene que ser tan oscura y sin esperanza. La vida ya de por sí es difícil y el tratamiento de la depresión puede liberar recursos esenciales para enfrentar los desafíos de la vida de manera eficaz. Cuando un hombre está deprimido, él no es el único que sufre. Su depresión también ensombrece las vidas de sus familiares, sus amigos, y prácticamente todas las personas cercanas. Lograr que inicie un tratamiento puede repercutir en mayor bienestar y esperanza para todas esas personas. La depresión es una enfermedad verdadera, es tratable y puede manifestarse en los hombres. Hay que tener valor para pedir ayuda, pero el hacerlo puede cambiar las cosas.

martes, 2 de febrero de 2010

Enlaces

Puedes seguirnos también en nuestras páginas hermanas en donde puedes leer artículos interesantes en el área de la salud mental, así como los servicios queofrecemos en Asesoria Emocional ( SASIEM )


- Posted using BlogPress from my iPhone